Los usos de la CDU

 La CDU es un esquema de clasificación del conocimiento extremadamente versátil. Esta característica la vuelve apropiada para una amplia variedad de aplicaciones en diferentes situaciones y contextos. Posee una estructura lógica, sólida y clara, la cual sostiene un amplio abanico temático y un rico vocabulario, ampliados, revisados y actualizados constantemente.

Por su naturaleza jerárquica, permite la expresión de un mismo concepto con distintos niveles de especificidad. Además, gracias a sus mecanismos de síntesis, permite la expresión de ideas complejas con un alto grado de precisión, y es capaz de ajustar sus notaciones, simplificándolas o expandiéndolas de acuerdo a las distintas necesidades, requerimientos y/o situaciones.

Uno de los usos más generalizados de la CDU es como base para la organización de documentos en las estanterías de una biblioteca (actividad conocida en inglés como shelving). Si bien éste es, en efecto, uno de los empleos más habituales que se le da a la CDU en el contexto de las bibliotecas, no es el único ni el principal. Por lo general los centros de información y documentación utilizan para su ordenamiento en estantes las notaciones más genéricas de la CDU (o versiones simplificadas de la misma), alcanzando mayores niveles de detalle a través de la propia CDU o de sistemas propios que permiten reducir la longitud de las notaciones.

El shelving como principal función es uno de los estereotipos asociados a la CDU; el otro es que puede emplearse únicamente en bibliotecas. En realidad, la CDU puede organizar distintos tipos de materiales: desde una colección de monedas y billetes a una de mariposas, por no hablar de artefactos arqueológicos, pinturas, grabados, y un largo etc. Gracias a su flexibilidad, los museos, por ejemplo, pueden usarla para clasificar sus colecciones por materia y cronológicamente simultáneamente, mientras que los acervos especializados en música pueden vincular documentos (audiovisuales, sonoros, textuales y gráficos) con instrumentos musicales y otros objetos.

Obviamente, se la utiliza en grandes bibliotecas, centros de documentación y otras instituciones especializadas en información. Se la usa tanto para el shelving como en los OPACs; en este último caso, se permite a los usuarios/lectores la navegación a través de materias y sub-materias (pudiendo ver el árbol de jerarquías y las relaciones entre conceptos), así como la búsqueda a través de notaciones/términos truncadas/os.

A la vez, se emplea en la organización de colecciones pequeñas (las de bibliotecas escolares, públicas o barriales, e incluso las de bibliotecas personales). Para ello se han vuelto populares las ediciones CDU de bolsillo, o incluso el Sumario CDU en línea: si bien no permiten una clasificación detallada, tal detalle no es necesario para este tipo de acervos de pequeño tamaño.

Además de organizar colecciones físicas de todo tipo, tamaño o categoría, la CDU se emplea en la actualidad para la clasificación de colecciones digitales(documentos en bases de datos y catálogos electrónicos/virtuales) y para la recuperación de esos contenidos siguiendo criterios tales como fecha, idioma, nacionalidad, forma física, forma de presentación y/o temática. Evidentemente, se la usa también para la organización de contenidos en Internet, la colección digital por antonomasia.

Dentro del ámbito documental, se la usa en la elaboración de índices, debido a la riqueza terminológica que exhibe, asociada a una sólida estructura de relaciones semánticas. Por las mismas razones se la emplea en la construcción de tesauros. Muchas bases de datos bibliográficas combinan a la vez la CDU y un tesauro especializado.

Participa en servicios de indización y de diseminación selectiva de información, así como en la producción de listados bibliográficos.

Por último, se la usa en “mapeos” (mappings) que permiten el intercambio internacional de información bibliográfica. En este contexto la CDU funciona como una especie de “lenguaje intermedio” que habilita la traducción de conceptos de un idioma a otro, o entre otros sistemas de clasificación.

Lo hasta aquí reseñado no es más que un esbozo muy general del espectro de aplicaciones que puede tener la CDU. Una aproximación un poco más específica puede lograrse consultando el capítulo 2 de “Guía para el uso de la CDU” de I. C. McIlwaine (Madrid: AENOR, 2003).

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